Martes, 13. Octubre 2009

Premiada en el VIII Certamen de Directoras de Escena
SIN DIOS
Sería un verdadero consuelo saber que tenemos fiebre cuando nos sentimos mal. Pero no; no nos ocurre nada especialmente malo y sin embargo, este dolor innombrable este desconcierto , este repleto vacío, esta ansiedad como de año nuevo…
…Y tras el ridículo vendrán las certidumbres que nos dejarán tan vulnerables como siempre.
Sin Dios
(O el simulacro de un intento)
FICHA ARTÍSTICA:
Actores:
Marta Aledo
Paul Loustau
David Picazo
Diseño gráfico / Fotografía: Marta Azparren
Diseño de luces: Emilio Valenzuela
Texto y dirección y espacio escénico:
Marina Wainer

Sinopsis argumental
Un espacio vacío. Sólo un objeto aislado, colgado en la pared: Un dispensador de turnos
Tres personajes cogen su vez, para probar otras posibilidades, otros caminos, para encontrar un sentido
Llenar huecos, vaciar angustias ; Ensayar sueños, amores, sexos y risa. No los convoca nadie más que su propio vacío
El público tiene su rol, aunque jamás sea nombrado
El publico es quien podría otorgar, el que arrebata. El que acontece pasivo al simulacro de un intento,
el que ríe mientras los tres personajes se esfuerzan.
Lista de escenas y de “Grafitis” 
“5.838 palabras” Grafiti nº 1
1. Presentación hombrecitos
2. Presentación mujercita
3. Dispensador de intentos
4. Lectura
5. Reconstrucción bar
6. La zona afectada
7. Interior noche
8. Guisan-Tango- “3496 PALABRAS” Grafiti nº 2
9. Ventanilla
10. Test –escena
11. Taróscopo
12. Nosotros soy tu
13. Soñé conmigo
14. Mapa del error- (Y su dibujo)
“La cuestión es trasladable a otros planos” Grafiti nº 3
15. Como Dios
16. Escenacena
17. fracaso 999 –“6000 METROS DE ALTITUD” Grafiti nº 4
18. El sueño de Nau –Dibujo de besos y tiza” Grafiti nº 5
19. Fracaso 2.160
20. Entrevista del éxito
1. Ensayo de besos y tiza
2. Cinexín
3. Lectura nº 2 “48 PALABRAS” Grafiti nº 6
4. Break-Down
5. Canción feliz
6. Baño asilo
7. Baño de multitudes
8. Tres tristes chistes -Cartel: “45 palabras”
9. Cenicienta by me

Sobre el estilo y el tiempo:
hemos situado claramente a nuestros tres tristes tigres en su búsqueda para entender el vacío y por tanto cada “Número” les concede una nueva oportunidad de tema y estilo pudiendo recorrer el que más exprese los sentimientos de cada situación : el realismo, el absurdo, la poética del mundo real y de los sueños y fantasías de los personajes. Dentro de esas mismas variables se moverá también el factor Tiempo que, partiendo del vacío presente que los atrajo hasta allí, viajará por el pasado o por el futuro según se lo imagine o se lo recuerde.

Sobre el espacio: Además de ser intrínsecamente “la oportunidad misma” será lo que cada intento requiera. Partiendo del espacio diáfano y con la ley de la mínima expresión- irá transformándose en dormitorio, cocina , bar, auditorio, etc .
criticas…
RECORTES DE PRENSA / críticas.
INQUIETANTE Y GOZOSO (Sin Dios)
Sin dios presenta a tres personajes que esperan su turno tras obtener el correspondiente número en una máquina dispensadora. Pero nadie se responsabiliza de ese turno ni de esa espera, sino que deben ser los mismos personajes quienes afronten la tarea de poner orden en sus desasosegadas, vacilantes o insatisfechas vidas, atajar su desconcierto mediante la verbalización y la comunicación con los otros -los otros personajes o el público-, salir al paso de sus propias dificultades para abordar la necesidad de vivir. Y en esa labor de reconstrucción o de reinicio de las propias vidas no faltan los monólogos reflexivos más o menos trascendentes, pero tampoco las confesiones realizadas desde el humor o la ironía. Y con ellas, la meta teatralidad, el teatro dentro del teatro, o la canción o el juego dentro del juego escénico, como irónica aplicación terapéutica.
Como sucede en otros espectáculos afines, se prefiere un voluntario rebajamiento de la trascendencia, una búsqueda de la dimensión más risible del conflicto, no porque no se le conceda importancia, sino porque no se considera necesario adoptar un continente grave o acaso porque se entiende que las consecuencias de esa trascendencia metafísica empapa la vida cotidiana. En definitiva, tres historias de tres seres humanos que muestran su lado más frágil, pero también el más tierno y el más próximo, la cara amable y divertida en la que podemos reconocernos. Sus avatares demuestran el ingenio y el sentido de la teatralidad de una Marina Wainer que, con muy pocos elementos de escritura y de escenificación, consigue un espectáculo inquietante, vital, humorístico y gozoso, pero nunca evasivo ni cómodo. En el trabajo actoral, cómplice y convencido, merece destacarse la presencia, la proximidad y la labor de Marta Aledo, que encarna muy especialmente el sentido, las contradicciones y los desesperados anhelos de estos personajes Sin dios. Eduardo Pérez Rasilla

Cuando se apaguen las luces quedarán 5.838 palabras. Unas dejarán huella, otras, la mayoría, pasarán desapercibidas… La pizarra, limpia de tiza, comienza a llenarse.
Tan sólo 3 sillas, diferentes y roídas, llenan el espacio a la espera de que lleguen sus múltiples ocupantes, secundarios de su propia vida que, por primera vez, se convierten en protagonistas absolutos. Marta Aledo, Paul Loustau y David Picazo tienen la oportunidad que solo se les brinda a los actores: ensayar otras formas de ser, otras vidas. De este modo, los chicos de Sinaliento entran en personajes diferentes, la mayor parte de ellos, faltos de carácter. Los diferentes interlocutores tienen que hacer frente a la marginación impuesta por ellos mismos, un experimento que a nosotros nos sirve para intentar comprender el vacío de toda existencia aunque, como es lógico, propone distintas lecturas, tantas como espectadores ven pasar estas vidas.
Escondidos en situaciones reconocibles y aferrados al humor, los tres actores dan vida a los números, números de verdad: el 8 será el desaliento, el 16 lleva el desconcierto por bandera, el 58 no es más que la contradicción, y así un sinfín de roles cuya puesta en escena servirá para que seamos conscientes de nuestra vulnerabilidad.

Marina Wainer firma el texto, escrito para ser representado, y ojo, que aunque parezca una obviedad, no lo es: los juegos de palabras de Sin Dios son interpretados por los actores de cara al público, dirigiéndose a él, aunque también siendo objeto de las críticas que se hacen entre sí. Aunque todo tiene distintos significados coincidimos en algo: Picazo, Loustau y Aledo dan muestran de su formación, que abarca todas las disciplinas escénicas, desde la danza al monólogo, y la ponen al servicio de la creatividad de autores y directores que, como Wainer, contribuyen a enriquecer el hecho teatral surgido de este laboratorio profesional.
Con juegos con palabras -‘¿qué haces cuando no haces nada?’- regresa la compañía Sinaliento a la sala de El Canto de la Cabra, el espacio donde se estrenó Sin Dios en noviembre del año pasado. Lo hace con un nuevo aval, un galardón para Marina Wainer otorgado en el VIII Certamen de Teatro de Directoras de Escena 2005.
Ya sólo resta borrar de nuevo la pizarra y volver a empezar. Daniel Galindo Frías